Y esa mañana,tras un breve periodo de aparente bienestar,
volvió a sentir que nada en el mundo valía la pena...
que era insignificante ante sus seres cercanos
y que las personas que decían amarla,
siempre la ponía por debajo de cualquier cosa.
Cerró los ojos sin pensar en nada y lloró,
por primera vez sus lagrimas fueron de tremenda desilusión.


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Gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar en La Esencia de una tal PDUCI :))