6:30 p.m.
El reloj marcaba la hora exacta de la salida...la campana anunciaba que,efectivamente,era hora de abandonar la escuela. Viernes,sí por fin viernes!!
Los alumnos cerraron las libretas como mecanizados en un movimiento rápido y como aves en busca de emprender el vuelo salieron del salón de clases, dejándolo vacío en menos de un minuto
Y ahí...parado frente a la pizarra estaba Arturo...cuyo corazón y mente peleaban por ganar su constante batalla.
Su cerebro decía -Por fin!!! hora de ir a casa y descansar...
Pero su corazón,llevando siempre la contraria a sus pensamientos le recordaba:
-Nada de ir a casa,son las 6:30 p.m. búscala y dile lo mucho que la amas,no pierdas un minuto mas,ahí está,en su salón de clases esperando como todos los días que vayas a decirle con palabras lo que mucho no puedes ocultar con tus acciones,anda,ve y dile.
Camino hacia el patio de la escuela pensando en lo que su frágil corazón decía y dispuesto a obedecerle de una vez por todas se dirigió al salón donde se encontraba su amada.
-Arturo,Arturo,se te hace tarde para tomar el bus que te llevará a casa -Repetía su insaciable cerebro
-Bahhh,esta vez no te haré caso,no es hora de tomar el bus...es hora del amor...


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